Mayo 19, 2008: La (i)Responsabilidad Social Empresarial

¿Qué es la (i)Responsabilidad Social Empresal? (para abreviar, la iRSE )

Este concepto lo he acuñado para intentar llamar la atención sobre el interesante fenómeno que ataca a muchas empresas: emprender tareas de bien social, cuando en su interior son organizaciones dantescamente ineficientes, y por lo tanto irresponsables.

Usted se preguntará: ¿Qué quizo decir con eso? ¡Acaso no es bueno ayudar a las comunidades pobres, pintarle la escuela al barrio, patrocinar becas o regalar calculadoras¡

No me mal entienda, mi querido, querida, amigo, amiga. No. Ser bondados no tiene nada de malo. Es laudable, a decir verdad.

Lo que quiero es lanzarle este argumento disfrazado de pregunta (parace que así alimenta más a la recapacitación):

¿No será que antes de ponernos a invertir en una campaña pública de RSE, deberíamos acabar primero con el desperdicio interno y la irresponsabilidad que carcome muchas de nuestras capas organizacionales?

Muchos ven en la RSE esa oportunidad de expiar culpas: una purificación de pecados empresariales, en donde el “sacrificio” es compensado con la cobertura de los medios, y las fotografías de nuestro gerente y empleados entregando tributo a la sociedad, que representada apropiadamente es la señora vecina, pobre hasta las medias, que con humildad latinoamericana , recibe intrigada pero agradecida, aquella ayuda.

Pero, en la empresa el demonio sigue suelto. El porcentaje de aprovechamiento de los materiales es del 90%, eso quiere decir que por cada millón de kilogramos, endosamos un cheque de 100 mil kilos directo a la cuenta del Virilla (el Torres, o río más cercano)…Perdón, se me olvida que usted tiene planta de tratamiento, la cual procesa los mismo 100 mil kilos….

Botamos indiferentemente recursos cada vez que la materia prima se golpea “accidentalmente”, y hay que desacartarla (¿no es que todo “accidente” es prevenible?).

Compramos inventario por si acaso, y como “acaso” a veces ni se asoma, a “ver que hacemos” con aquello. Ofertas, promociones, 2×1, el segundo a mitad de precio, “pongámele cinta scotch y me lo pega con aquel otro que si se vende”…

Podríamos rezar un novenario a la Virgen, la de su preferencia, en el tiempo que muchos duran en alistar una máquina para que produzca otro modelo. Dos horas…tres horas. Lo que algunos hacen en 6 minutos usted lo termina en 3 horas: “Pero es que hay que ver que ellos son gringos (en referencia a cualquiera con rasgos anglosajone, claro está)”. He aquí el “pobrecito”.

“¿Para qué comprar software licenciado, si un CD cuesta 300 colones?”; y luego, el empresario cartitativo se queja de que su software no funciona bien, y la computadora se le “queda pegada”, con lo que su productividad se reduce.

Y aun con estos pecados, y muchos otros mayores , que albegardados en el intestino organizacional, de repente se nos ocurre algo así como: “por mis ineficiencias, me expiaré de mis culpas y estableceré un programa de RSE”.

¡Fariseos que oran de pie para que los vean! (parafraseo con respeto). También a los fariseos se les proclamaba su generosidad en reuniones sinagogales, en las calles y plazas, para que las gentes supieran de su altruismo, largueza o generosidad. Note usted la similitud.

Si usted tiene un programa de RSE, y aun desperdicia casi inconciente y complacientemente, ese mismo desperdicio puede ser la tumba de su empresa, y llegará el momento en donde nos preguntemos: ¿Qué es más responsable, donar porque está de moda, o asegurar que nuestra trabajo es hecho con la mejor utlización de recursos posible?

Lo que es más responsable que asegurar la salud del desempeño empresarial. Comenzar por casa, eliminar el desperdicio y la variabilidad es el mejor programa de RSE que pueda una empresa incorporar. No es tan sexy como el RSE que nos initan a comprar, pero es el mejor.

La iRSE, es esa actitud indulgente que esperamos en la sociedad, a cambio de ciertas actividades de proyección comunitaria, pero que no son el resultado del mejoramiento continuo de nuestra gestión.

Donar, apiadarse de los demás, devolver a la sociedad, eso está bien, muy bien; pero, la empresa es el primer metro cuadrado donde todo debe estar sólidamente afianzado.

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